¿Adivinan quién?
No es necesario darle muchas vueltas para percatarse que el manejo de la batuta en toda esta mala composición, lo ostenta, el considerado, cuarto peor alcalde de España.En los pasados días, los medios de comunicación se hacían eco de los últimos intentos de paralización de obras muy importantes para el puerto y para nuestra ciudad, e incluso, tras reiniciarse actuaciones que se intentaron boicotear, como la del Areal, la presidenta de la Autoridad Portuaria, continúa imputada por una obra que ya recibió luz verde.
Ante esta situación, podríamos pensar que esto ya es lo último y el colmo de una obsesión que el edil tiene, pero mucho me temo….que no. Lo cierto es que tengo la impresión, que estas formas de actuar, del gobierno municipal de Vigo, más propias de épocas del pasado, o de dirigentes de países del otro lado del charco, a los que nuestro alcalde emula, (incluso poniendo en antena programas de televisión hechos a su medida), no terminan más que de empezar, y que a partir de ahora, la “imaginación” del regidor olívico, extenderá sus alas, para comenzar a volar en círculos, e intentar llegar, de cualquier forma, donde sea necesario, con el objetivo, de desprestigiar al adversario, y aferrarse a un cargo, del que, de ninguna de las maneras, está dispuesto a despojarse.
Sin duda, y aunque las formas de entender la política de los seres humanos, pueden y deben ser diferentes, nadie, absolutamente nadie, puede llegar ni siquiera a considerar por un segundo, que en la política todo vale.
Esta ciudad no se merece estar capitaneada por alguien como el actual regidor, y creo sin duda, que esto ya no es cuestión de diferentes visiones de las necesidades de Vigo que podemos tener los ciudadanos, esto es ya, una necesidad imperiosa, necesidad de que regrese la sensatez, la cordura, la elegancia y la alegría, pero sobretodo, de recuperar y restaurar un valor que poco a poco, está mermando en Vigo, la libertad.
Por todo ello debemos dejarnos la piel y todo nuestro esfuerzo, en conseguir que la sombra del dirigente municipal, de paso a la luz, y que esta gran ciudad vuelva a sonar en una misma clave de armonía, desde luego con la mejor patrona Corina Porro.
Señoras y señores, lo dicho, la manía persecutoria, no acaba más que de empezar, y seguro que la obra, de la desafinada orquesta del gobierno local, bajo la batuta de su director, nos deparará grandes sorpresas, así que pónganse cómodos, y por desgracia, padezcan el espectáculo.
